Chávez en Haití
marzo 11, 2010
La maquinaria comunicacional del régimen ataca la ayuda humanitaria de Estados Unidos
La sala situacional de Miraflores se dio cuenta que llamar a Chávez comunista o marxista, era una práctica contraproducente y se deciden por los vocablos socialista y humanista que tienen mayor “tracción” política en el “lumpen proletariat”. Chávez demostró qué clase de humanista es cuando ocurrió la tragedia de Vargas justo un día de elecciones y a pesar que ya se sabía la magnitud del desastre y las víctimas eran incontables, él ordenó a las fuerzas armadas no socorrer al pueblo indefenso ante el embate de la naturaleza y en cambio ordenó cumplir el “sagrado” deber de transportar a votantes a sus centros de sufragio. Chávez como de costumbre, privilegió su beneficio político por sobre las vidas de sus conciudadanos. Ese fue un crimen abominable el cual algún día tendrá que pagar. Pero no contento con semejante conducta, se niega aceptar la generosa ayuda de los norteamericanos.
Cuando ocurre el terremoto que devasta Haití, Chávez nuevamente fiel a su comunismo negador del derecho a la vida de los más necesitados, emprende una gigantesca campaña mediática internacional para evitar que Haití recibiese ayuda de la gran potencia del Norte, durante las semanas siguientes a la catástrofe, la maquinaria comunicacional del régimen le dedica gran parte de su espacio a atacar la ayuda humanitaria de Estados Unidos como una invasión disfrazada. Solo en una mente diabólica cabe la idea que una nación pudiese devengar algún dividendo de la invasión del país más pobre de América ahora totalmente destrozado.
El comunismo y el humanismo son disciplinas opuestas, pues la primera pone al régimen y al líder como centro y la segunda al ser humano. “Un hombre puede morir por su país, pero un país no puede morir por un hombre”. ¡Será!
sammyeppel@gmail.com
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