Economía latinoamericana: los servicios

septiembre 2, 2010

Invertir en desarrollo humano y social es nuestro mejor ticket de entrada
El grueso de las exportaciones latinoamericanas está constituido por materias primas o productos básicos. Ello no implica que sean procesos simples. La logística o las exigencias técnicas requeridas para responder a las preferencias de los consumidores de uva en las diversas regiones del mundo, por parte de Chile, o la rápida colocación de un bien perecedero como las flores colombianas en el mercado norteamericano, no son cosas fáciles. Sin embargo, el nivel de valor agregado involucrado sigue siendo pequeño en relación con las manufacturas. Más aún, como bien lo demuestra la historia de la región, depender de bienes primarios o de reducido nivel de manufactura significa permanecer a merced de los ciclos económicos. Por lo pronto, el actual ciclo expansivo de nuestras materias primas y productos básicos depende del proceso de urbanización en China. Cuando éste llegue a su techo confrontaremos serios problemas si no hemos logrado todavía diversificar nuestras exportaciones.

Hace cien años, cuando gracias a sus materias primas la región vivía una era dorada, también se hablaba de diversificación. Las manufacturas eran la aspiración natural. El que aún se siga hablando de diversificación de exportaciones viene a ser la mejor prueba de que la región no logró consolidar aquella aspiración. Hoy, el camino de la industrialización pareciera no brindar perspectivas para la mayoría: tanto en manufacturas de alta tecnología como de mano de obra intensiva, hay poco que buscar. Hacia arriba, y según señala la Red Iberoamericana de Indicadores de Ciencia y Tecnología, del total de la inversión mundial en investigación y desarrollo, 42% va a Estados Unidos y Canadá, 28% a Europa, 27% a los países asiáticos y apenas 1% se dirige a América Latina (ver Andrés Oppenheimer, “El Desafío Tecnológico para América Latina”, www.lanación.com). No es realista suponer que esta correlación vaya a cambiar. Hacia abajo, es imposible competir con la avalancha productiva de bajo costo proveniente del Este asiático.

A diferencia de las manufacturas, sin embargo, los servicios ofrecen inmensas potencialidades en el ámbito de las exportaciones y de la consiguiente generación de divisas. La razón es simple. Hasta hace poco tiempo los servicios eran débilmente transables o no transables. Con el avance en las tecnologías de la información y las telecomunicaciones la barrera de la distancia desapareció y los servicios se integraron a las llamadas “cadenas globales de valor”. Todavía 76% de las exportaciones de servicios se encuentran concentradas en los países de la OCDE, con India y China avanzando fuertemente desde afuera (“Las Exportaciones de Servicios… “, Cepal, Santiago, 2009). Sin embargo, según uno de los economistas más reputados de Estados Unidos, Alan Blinder, los servicios exportables están llamados a desaparecer del mundo desarrollado en los próximos años, buscando el menor costo de los países en desarrollo (“Offshoring: The Next Industrial Revolution”, Foreign Affairs, New York, marzo/abril, 2006).

América Latina no puede perder también este tren. Invertir en desarrollo humano y social es nuestro mejor ticket de entrada en él.

altohar@hotmail.com


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