El libre albedrío como responsabilidad y grandeza humana
abril 18, 2011
Si de lo que realmente se trata es de encontrar no el origen del hombre (en su sentido físico, zoológico) sino su principio (o sea aquello a partir de lo cual comienza a ser hombre), sin duda tal principio está en la acción, es decir en una intervención en lo real que selecciona, planea e innova. La acción -en el sentido humano y humanizador que aquí le damos al término- es lo contrario del cumplimiento de un programa.
Las pautas vegetativas y los instintos son programas, las rosas y las panteras están “programadas” para ser lo que son, hacer lo que hacer y vivir como viven. Los seres humanos estamos programados también, pero en una medida diferente: nuestra estructura biológica responde a programas estrictos, pero no así nuestra capacidad simbólica de la que dependen nuestras acciones). Digamos que los seres humanos estamos programados en cuanto seres, pero no en cuanto humanos.
Recibimos con nuestra dotación genética la capacidad innata de llevar acabo comportamientos no innatos.
Fernando Savater. El valor de elegir. Ariel. Barcelona, pp. 19-20
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