Paralizado el III Puente

marzo 9, 2010

Por tercera vez en los últimos 15 meses se paralizan las obras del llamado III Puente sobre el Río Orinoco debido a las deudas del gobierno nacional con la constructora brasileña Odebretch y la ausencia de presupuesto destinado para ella.

La obra, que ya sufre un retraso de casi dos años en su cronograma de ejecución, permitirá unir el poco habitado sector oeste del estado Bolívar, frente a Caicara del Orinoco, con la zona sur de Guárico, junto a la población de Cabruta, considerada el centro geográfico de Venezuela.

Desde Cabruta, el acceso al eje central –Caracas-Maracay, Valencia– o de este a la zona suroeste de Bolívar y Amazonas sería muy sencillo con no más de dos horas de carretera.

Los dirigentes de los sindicatos de la construcción de la zona, Sutracedeño, Sutrabolívar y el sindicato de Maquinarias Pesadas, denunciaron lo ocurrido tras viajar a Caracas para tratar de entrevistarse con el ministro de Obras Públicas, Diosdado Cabello, cosa que no lograron.

“Estuvimos 15 días yendo al ministerio, a la Asamblea Nacional y otros organismos, pero nunca logramos que  el ministro nos recibiera. Tan sólo pudimos, en un pasillo y de lejos, escuchar que nos dijera: ‘ya hablé con Odebretch’ pero eso no ha significado nada”, relató Jeancarlos Fonseca, directivo del sindicato de maquinarias.

Con quien si lograron reunirse fue con Vilma Rodríguez, directora de la Fundación Propatria, organismo creado para manejar los proyectos de obra fuera del canal normal de la administración pública.

“Ella sencillamente nos dijo que no hay dinero”, explicó Edgar Lima, presidente del sindicato Sutracedeño, “con lo cual nos dejó fríos, porque cientos de trabajadores, madres y padres de familia esperan respuestas positivas para no ser lanzados al desempleo”.

Fonseca señaló que este viernes fueron despedidos otros 130 trabajadores por lo cual, del total de 2.500 que laboraron mientras la obra estaba en su pleno desarrollo, ya quedan 930.

ATRASO DE 267 MILLONES DE DÓLARES
Se pudo conocer que de las obras ya ejecutadas en 2009, contenidas en valuaciones ya supervisadas, el Gobierno debe 267 millones de dólares a Odebretch y que el presupuesto de 750 millones de dólares previsto para 2010 no existe.

“No hay ninguna previsión, ni en el presupuesto del Mopvi ni en la Fundación Propatria, y por eso los brasileños decidieron reducir los trabajos al mínimo”, les dijeron a los dirigentes laborales.

En diciembre de 2008 los trabajos  fueron detenidos por vez primera por Odebretch por la  misma causa: retrasos graves en los aportes y pagos del gobierno nacional.

Dos meses más tarde, ya con Cabello en el ministerio tras su revés electoral en Miranda, el Gobierno le pidió a la transnacional que buscará más financiamiento propio en la banca, por encima del 30% que ya habían obtenido ellos de acuerdo al contrato original.

Hicieron unos compromisos de pago y así se reanudaron los trabajos. En septiembre, el reiterado incumplimiento en el cronograma de pagos y el retraso de varios meses en los aportes del Gobierno, llevaron de nuevo a la obra a su parálisis parcial.

Odebretch siempre ha mantenido los servicios mínimos de vigilancia, administración y mantenimiento junto con labores menores, pero deteniendo todo lo que significa obras grandes, adquisición de insumos porque los costos son mayores.

A finales de octubre, el Gobierno hizo una nueva promesa, un nuevo cronograma e incluso pagó algunas valuaciones atrasadas por lo que la constructora reanudó labores aunque nunca se alcanzó el anterior nivel de empleo.

Ahora, las deudas acumuladas por más de cinco meses por 267 millones de dólares han obligado a una nueva paralización que los sindicatos temen sea permanente.

Manuel Muñóz, de la Federación Bolivariana de la Construcción, dijo al Correo del Caroní en Puerto Ordaz la pasada semana que las deudas del Mopvi también están afectando las obras  de los Metros de Caracas y Valencia y la represa El Diluvio, a cargo de Odebretch. Otras fuentes consultadas por este redactor agregaron que hay una severa escasez de cemento y cabillas que también afecta los trabajos.

La escasez de cemento obedece a la abrupta caída en la producción de las cementeras recién estatizadas, mientras que la falta de cabillas, en menor grado, ocurre a causa de que algunas de las que se usan en esas grandes obras, son importadas desde Brasil.

Tal Cual


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