Triple asesinato enfureció al pueblo de Higuerote

septiembre 3, 2010

Justicia por nuestros amigos”, “Estamos de duelo” se leía en las improvisadas pancartas exhibidas por los habitantes de Higuerote que ayer tomaron las calles de la localidad mirandina para protestar por el asesinato del comerciante Teodoro Rosado y sus empleadas Migdalia Rojas y Nelly Valera, que fueron degollados el miércoles en la tarde por dos hombres que robaron la quincalla Avimil.

El suceso conmocionó a todo el pueblo. Desde las 8:00 am una muchedumbre salió de manera espontánea a recorrer las calles con consignas escritas sobre cartones para rechazar la inseguridad. Algunos vehículos llevaban escrito el mensaje “Luto activo”.

Teodoro Rosado, de 55 años de edad, era un comerciante de origen ecuatoriano que se radicó en Higuerote hace 30 años. Había obtenido la nacionalidad venezolana y tenía cuatro hijos. “Era un hombre muy trabajador, con muchos años aquí en Higuerote, no es justo que muriera de forma tan horrenda”, coincidieron los manifestantes”.

El miércoles a las 5:00 pm, justo cuando iban a cerrar la tienda, Rosado y sus empleadas Migdalia Rojas, de 28 años de edad, y Nelly Valera, de 17 años, fueron sorprendidos por dos hombres que entraron a la quincalla para robar. Los delincuentes los mantuvieron sometidos dentro del establecimiento por varias horas y los degollaron con un cuchillo de sierra de los que vendían en el local. Las tres víctimas estaban maniatadas y presentaban heridas en tórax, espalda y cuello.

Poco después de las 7:00 pm algunos vecinos vieron salir del lugar a los dos delincuentes y les llamó la atención que se llevaran la camioneta propiedad del comerciante y sospecharon de que algo extraño ocurría.

“Vivimos en zozobra, no hay paz”, señaló Franklin Landae, uno de los habitantes del pueblo que participó en la protesta de ayer, junto con comerciantes y residentes de Higuerote.

También integrantes de la colonia china salieron a las calles y marcharon con los vecinos por las angostas avenidas hasta llegar a la entrada de Higuerote, frente a la sede del Cicpc, donde se apostaron.

Algunos líderes comunales, como Leonardo Escobar, aclararon que era una protesta pacífica, pero intensa en su clamor. “No tenemos vida. A diario roban en las calles y frente a la Guardia Nacional. Roban hasta a los policías”, añadió Antonio Kalin, comerciante.

Se calcula que en el casco del pueblo trabajan 600 comerciantes y más de 1.000 en todo el pueblo.

Mala noticia. “Llegué de Caracas y supe lo de mi suegro.

A algunos vecinos les extrañó que dos hombres se fueran del negocio manejando su camioneta y dieron el aviso a la policía. Después fue que encontraron los cuerpos”, explicó Karolina Alonso, nuera del comerciante.

Explicó que dos hijos de Teodoro Rosado estaban en la morgue de Los Teques para estar pendientes de la autopsia y encargarse de la entrega del cuerpo, pues en Barlovento no hay medicatura forense.

Alonso relató que inicialmente el comerciante fue el encargado del local y luego logró comprar la quincalla. Además de las pertenencias de las víctimas, los delincuentes se llevaron una caja fuerte con efectivo.

Los familiares de Migdalia Rojas contaron que dejó huérfanos a tres hijos y Kelly Valera, apenas tenía ocho días trabajando en el local.

“Que venga el Ejército”, dijo Juana Galárraga en la protesta.

Señaló que era inconcebible que dos policías estén asignados para custodiar la valla de la alcaldesa. “Los seres humanos somos más valiosos que una valla”.

A la reunión acudió el director de la policía de Miranda, comisario Elisio Guzmán, así como representantes de la Guardia Nacional y de la policía local.

Afuera, manifestantes esperaron a los voceros de la comunidad antes de permitir el paso de vehículos. Turistas y viajeros tuvieron que esperar.

Solidaridad y luto. Por más de seis horas comerciantes de Higuerote no abrieron sus locales en señal de luto. Ellos y vecinos además mantuvieron cerrada la entrada del pueblo para exigir la presencia de las autoridades y de la alcaldesa de Brión, Liliana González, que después de varias horas llegó al lugar.

Aunque la mandataria local pedía reunirse con los líderes de la protesta en el Cicpc, los manifestantes exigieron que la conversación se diera en la calle. Representantes de la comunidad tomaron la palabra y expresaron sus reclamos por el problema de la inseguridad.

Luego comenzaron a gritar: “Fuera Alcalá”, para referirse al director de la policía municipal de Brión, Omar Alcalá, que es el esposo de la alcaldesa. En ese momento ella se apartó de la multitud y entró a la sede Cicpc. “Entonces habría que destituir a todos los directores a nivel nacional”, vociferó.

González dijo que se atreve a asegurar que el municipio Brión es el más seguro de Miranda. “Sé que están politizando la protesta; primero piden la destitución del director y así sucesivamente para luego culpar al presidente Hugo Chávez, pero eso no lo voy a permitir”, enfatizó.

Según la alcaldesa, en Miranda es peor la situación en los Valles del Tuy. Indicó que desde que asumió su cargo construyó dos módulos policiales, dotó de equipos a la policía, compró la sede del cuerpo local. No obstante, culpó a las autoridades regionales de no cooperar ni asistir a las reuniones de seguridad.

Después del mediodía, luego de que los manifestantes cantaron el himno nacional, un grupo de vecinos y comerciantes entró al Cicpc para hablar con la alcaldesa. En el encuentro, algunos vecinos contaron sus historias de inseguridad personal y propusieron la creación de mesas de seguridad para luchar contra el hampa.

El Nacional.


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