Un mundo feliz!
abril 21, 2010
Se cae un ordenador portátil de un helicóptero y aterriza a los pies de un niño en Minnesota. Problemas financieros dejan en la cuerda floja la próxima película de James Bond. Juzgan en Tennessee al joven que pirateó los emails de Sarah Palin. Exaltados del Tea Party montan un altercado en un acto de Obama a su paso por California…
Estados Unidos sigue más o menos como lo dejamos hace diez días: mirándose al ombligo informativo e ignorando todo lo que pasa más allá de sus férreas fronteras (salvo la nube volcánica europea, porque afecta a los vuelos trasatlánticos).
A 800 kilómetros escasos de este “mundo feliz”, y 100 días después del terremoto, Haití reclama a duras penas la atención... Acaba la misión militar norteamericana el 1 de junio. Demi Moore y Ben Stiller acuden en auxilio de Sean Penn en el campamento de Petionville. Bill Clinton y George Bush prometen seguir “luchando” por Haití…
La sensación de irrealidad a la vuelta se acrecienta a nuestro paso por Miami, el Caribe insulso y descafeinado. La incursión por Little Haiti nos sabe a poco, y el taxista haitiano de rigor –Louis Bertrand Sorel- nos confirma la sospecha: “Pronto se olvidarán de nosotros: en cuanto regresen sus tropas”.
A modo de recordatorio, después de esta doliente e intensa cura de realidad en el lado maltrecho de la isla de la Española, vamos a improvisar algunos titulares hirientes que nunca veremos ya en los periódicos (el papel se vende muy caro):
. La mitad de los dos millones de habitantes de Puerto Príncipe sigue sin techo y viviendo en tiendas o a la intemperie.
. Las lluvias están forzando la evacuación de los campamentos, pero los haitianos son gente muy arraigada y se resiste a alejarse de sus barrios.
. La emigración masiva al campo tras el terremoto está dejando paso al regreso caótico y desordenado: la miseria es aún mayor en las zonas rurales, donde no llega la luz ni el agua potable.
. El 78% de los haitianos vive bajo la línea de la pobreza y el 54%, en situación de pobreza extrema: menos de un dólar al día.
. El “salario” medio en las calles de Puerto Príncipe son 66 céntimos de dólar americano al día.
. A falta de datos oficiales, se estima que el desempleo afecta a más del 70% de la población, aunque lo cierto es que todo el mundo “trabaja” en Puerto Príncipe: las aceras están repletas de vendedores y vendedoras ambulantes de sol a sol.
. La mitad de la población adulta de Haití es analfabeta y el 65% de los niños no completa la enseñanza primaria: su “faena” diaria consiste mayormente en acarrear agua, leña y carbón vegetal.
. El 46% de los haitianos no tienen acceso a agua potable y sólo el 30% dispone de servicios sanitarios.
. El 98% de la superficie del país ha sido deforestada y el contrabando de carbón vegetal está haciendo ya estragos en la vecina República Dominicana…
En pocas palabras: la situación de Haití es tan dramática que va a requerir un esfuerzo ingente y continuado en los próximos diez o quince años para evitar el colapso. Pero hay que intentarlo no ya por compasión o solidaridad, sino por nuestro deber moral como humanos.
Haití somos todos.
El Mundo.es
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