Veo a mis papas e imito

noviembre 30, 2009

padre-e-hijos_optLos niños son expertos imitadores, aprenden muy rápidamente a base de copiar y copiar. Su potencial para observar e imitar es altísimo, de este modo aprenden a hablar, actitudes concretas, costumbres y valores de ese modo.
Como modelos que somos, tenemos que ser medianamente conscientes de lo que hacemos y decimos delante de nuestros pequeños. Lo que vea influirá fuertemente en su forma de pensar y de comportarse.

Lógicamente es prácticamente imposible, que nuestros hijos no nos vean perdiendo los papeles en algún momento o soltando alguna palabra malsonante. Pero si después nos piden explicaciones sobre el significado de esa palabra por ejemplo, no tenemos que ponernos a la defensiva, sino que explíquele que ha perdido los nervios pero no culpe a la otra persona, hágase responsable del error cometido. De ese modo le enseña que los padres también cometen errores pero que saben reconocerlos.

Si como todo el día comida basura, está enseñando a su hijo a alimentarse de ese modo, si está todo el día delante de la TV, él aprenderá eso mismo, si está todo el día chillando su hijo aprenderá esa misma conducta, si su hijo le ve leer, él tomará muy probablemente la misma conducta, etc.

Un claro ejemplo de esto que estamos hablando es el caso de los niños que crecen viendo violencia en casa o crecen siendo víctimas de abuso, esos niño están aprendiendo que esa es la forma de trato habitual y muy probablemente actuarán del mismo modo con sus propios hijos.

De tal modo que si nos preocupa la conducta de nuestros hijos, no tenemos más que estudiar la nuestra.

El otro protagonista de esta historia al que imitan los niños es a su entorno, en el que se incluyen los amigos de clase, los profesores, los familiares, lo que ven en la TV, los libros que leen, etc.

Ese entorno les influye bastante ya que les hace adaptarse al mismo, es decir, si el entorno en el que se mueve su hijo recompensa a aquellos que juegan al fútbol, muy probablemente acabe jugando al fútbol. Si por el contrario de recompensa a aquellos que juegan a la cuerda tendrá más posibilidades de cambiar el fútbol por muñecas.

Digamos que no es determinante pero si que los modela.

Voy a ponerles un ejemplo de lo inteligentes y las conclusiones que sacan nuestros hijos cuando no nos mantenemos firmes y permitimos que se salgan con la suya: Ana va de paseo con su hija, pero cuando pasan por delante del parque, la niña insiste en que quiere entrar a jugar. Ana le dice que no, que tienen algo de prisa porque tiene que ir a recoger a su hermano a clase. Sin embargo la niña insiste y poco a poco su tono de voz va en aumento. Como Ana sigue firme en el “no” la niña se tira al suelo y a los gritos les incluye pataletas con un volumen de voz aún más alto. La gente del parque las mira y finalmente Ana cede al chantaje de su hija.

Con esta actitud Ana le ha enseñado a su hija que la palabra “no” no tiene ningún significado. Y además le ha enseñado que al tener rabietas va a conseguir lo que quiere, es la recompensa a su actitud.

Lo habrá visto hacer en algún otro sitio y ha tratado de conseguir lo que buscaba y finalmente lo ha conseguido.

 

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